Silvia Arriola
Levittown, PA , Terapista y Masajista
Mi Iglesia da seminarios de nutrición básica esporádicamente y en uno de esos seminarios conocí a Lucero. Desde la primera clase, Lucero se ofreció a dar clases de ejercicio después de la clase de nutrición y a todos nos ponía a sudar. Después de 2 años volví a ver a Lucero, puesto que mi hermana estaba enferma con condiciones de ácido de reflujo y con úlceras gástricas especialmente en el esófago. Y pensé que Lucero la podía ayudar. Y efectivamente, Lucero creó un protocolo que a mi hermana le está sentando muy bien y yo me decidí a empezar su programa de perder de peso.
Las primeras dos semanas yo creí que estaba siguiendo las instrucciones al pie de la letra y aunque me sentía con más energía mi peso no bajaba tan rápido como yo desearía, Una vez, le envié a Lucero una fotografía de una de mis comidas y era un plato de fruta. Y cuando Lucero lo vio pensó que ese plato era para toda la familia y al darse cuenta que no era así es cuando nos dimos cuenta que mis porciones eran muy grandes y que yo podía comer todo lo que tenía en ese plato, si bien en varias veces al día. Yo estaba acostumbrada a comer solo dos veces al día más mis porciones eran abundantes. Y así todo fuera saludable, mi peso no parecía bajar. Ahora mi estómago está reducido y me alimento 5 o 6 veces al día. Mis porciones son de la proporción del puño de mi mano y por fin mi peso ha empezado a reducirse.
También, creí que mi ejercicio estaba bien en cuanto a la intensidad y Lucero me dio rutinas de solo 25 minutos en donde trabajo todo mi cuerpo, le coloco intensidad y en cualquier parte logro ejercitarme.
En conclusión he perdido 14.5 pulgadas en contorno de todo mi cuerpo y he bajado 11.5 libras. Y me tomó 3 meses. Aun no llego a mi meta deseada más sé que voy por buen camino. Sé que estoy comprometida conmigo misma y sé que cuento con la ayuda de Lucero y tengo confianza absoluta que en tres meses tendré el doble de los resultados de hoy.